AMBIENTACIÓN Y WORLDBUILDING

La ambientación de una historia, tanto como si te la has inventado como si no, es una de las cosas que más se pueden trabajar y es algo que deberías tener medianamente planificado porque siempre acompaña a la historia. Incluso si la ambientación que estás utilizando es real, si no es un lugar muy conocido para ti (como podría ser, por ejemplo, la zona donde te has criado o un sitio que visitas con frecuencia), hay muchos aspectos que debes tener en cuenta al escribir. Si te gusta planificar, crear la ambientación puede ser una actividad muy divertida.

En primer lugar, es muy importante saber en qué sitio o sitios vas a ambientar la historia y cómo están organizados. Eso va desde lo más general, como podría ser un país o países con sus ciudades más importantes y capitales, hasta aspectos más concretos, como ciudades específicas y edificios. Tener esto claro te va a dar una guía de cómo van a ser los personajes, cuál va a ser su cultura, qué nombres les puedes poner, etc. Hay que tener en cuenta también que si decides escribir una historia ambientada en una cultura que no es la tuya, tendrás que investigar mucho sobre cómo funciona y, como extra, buscar lectores de sensibilidad que puedan ayudarte a representarla mejor y asegurarte de que la representación que estás haciendo es lo más respetuosa y acertada posible, ya que es muy fácil caer en el pensamiento de que otras culturas funcionan como la nuestra.

Si tu historia está ambientada en un sitio inventado, es el momento de sacar la libreta (o lo que utilices para planificar) y empezar a crear. Tu worldbuilding puede ser más o menos específico dependiendo de la importancia que tenga en la historia, pero lo que considero que siempre deberías tener medianamente claro es un mapa general de la zona (tanto dibujado como una idea general en tu cabeza), las ciudades más importantes tanto a nivel del país como para la trama, la geografía que va a aparecer en la historia (ríos, montañas, desiertos) y qué va a haber en cada sitio. Por ejemplo, quizá tus personajes necesitan llegar a una ciudad lejos de donde viven porque allí hay una persona que les va a ayudar con su misión, pero para llegar tienen que cruzar un bosque peligroso.

También es importante saber un poco la historia del sitio, sobre todo cuando tu relato está ambientado en una época distinta o en historias de ciencia ficción o distopías.

En el primer caso, es importante investigar para saber cómo funcionaba la sociedad en esa época, si había una jerarquía social y de qué tipo, qué se consideraba más importante, lo que estaba bien visto y lo que no, los hechos históricos que acababan de pasar o estaban sucediendo, el tipo de tecnología que utilizaban, etcétera. Es muy sencillo escribir historias ambientadas en el pasado desde un punto de vista actual y, aunque cueste, deberíamos esforzarnos en meternos en la el período que tratemos.

En el segundo caso, deberías saber más o menos qué ha sucedido hasta llegar al punto de la historia que vas a narrar, sobre todo si lo que vas a escribir está ambientado en nuestro mundo pero en un futuro distópico, postapocalíptico o de ciencia-ficción, y es importante pensar cómo se ha llegado a esta situación. Por ejemplo, en Los juegos del hambre de Suzanne Collins se explica que los juegos surgieron al finalizar una revolución contra el Capitolio y que se repetían cada año para recordar a la población que no deberían intentar repetirlo. No es necesario que tengas cada detalle de la historia planificado, pero sí que sepas a rasgos generales qué ha pasado para que nuestro mundo cambie de estas formas: una guerra, un desastre natural, un virus, la invasión de una especie extraterrestre… ¡lo que se te ocurra!

También hay que tener en cuenta que siempre es mejor no dar más información de la que es necesaria para la historia ya que corres el riesgo de caer en el infodumping, que se refiere a cuando viertes mucha información de golpe para explicar lo que ha sucedido o cómo funciona una sociedad ajena a les lectores. El infodumping es un error que se suele ver mucho en autores que acaban de empezar a escribir, y es importante saber repartir la información que quieres dar en los momentos adecuados y no dejarse llevar por la emoción de hablar sin parar de una ambientación en la que has estado tanto tiempo trabajando. Lo mejor es saber más sobre el mundo que has creado de lo que vas a mostrar en tu historia e ir desvelando la ambientación poco a poco a medida que sea relevante para la trama, porque así les lectores no se saturarán con toda la información.

En resumen, tanto como si es una parte esencial de tu historia como si no, es importante tenerla medianamente planificada para saber cómo van a actuar tus personajes. Eso sí, crear la ambientación de tu novela puede ser algo muy divertido si es algo que te gusta hacer, ya que, una vez tengas la base, puedes experimentar con lo que más te interese y hacerla tan detallada como creas necesario.

Kai Vega

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