REVOLUCIÓN EDITORIAL

Booktuber, Wattpad, Goodreads … cómo las redes sociales han cambiado nuestra forma de consumir y concebir la literatura
Cada año nos encontramos bombardeados por centenares de nuevos títulos que inundan el mundo editorial; escritores y editoriales buscan sorprender al lector o darle a éste aquella segunda parte que lleva tanto tiempo esperando. En este sentido, es interesante preguntarse los factores que nos llevan a escoger un determinado título, género o autor. Y es aquí donde entran en juego las redes sociales y todas las plataformas que en los últimos años han pasado a ser, inevitablemente, una parte fundamental de nuestro día a día.
En la era de Instagram, Youtube o el novato TikTok, son muchos los inputs que nos llegan y que condicionan nuestras decisiones, también las literarias. De esta forma, en los últimos años ha habido una revolución del mundo editorial. Como apuntaba Lluís Samper en su artículo [https://blog.literup.com/redes-inalambricas-lectores/], la forma de consumir literatura ha cambiado, y a veces nos cuesta, inconscientemente, aceptar que un tweet pueda ser un poema, o que plataformas como Wattpad hablen de verdadera literatura. Y es que, al final, los prejuicios dentro del mundo literario y editorial están más presentes que nunca. No obstante, cada vez son más los escritores que echan mano de los distintos recursos digitales para dar a conocer su obra. Porque sí, en las redes también puede haber arte.
Pero no son solo los propios artistas los que promueven la literatura a través de las redes sociales, sino que lo que antes era el “boca a boca” ahora se ha convertido en lo que podríamos llamar el “tweet a tweet”. Miles y miles de usuarios utilizan las redes y los hashtags para opinar, compartir, recomendar o defender una obra o un autor. Si un escritor saca un libro y ese día su nombre es trending topic, para bien o para mal, esa persona habrá triunfado. Y además de las que podríamos llamar redes mainstream, existen otras plataformas que permiten dar voz al lector, como lo son Goodreads o los llamados booktubers, los cuales cuentan con miles de seguidores que seguramente verán su opinión condicionada por lo que este tipo de influencers puedan decir de un libro o de un escritor. Guste más o guste menos, el marketing editorial ha cambiado, y solo queda adaptarse o morir.
A pesar de todo, existen aún muchos prejuicios entorno a la compatibilidad entre redes sociales y calidad literaria. El año pasado, por ejemplo, se publicó la novela Un rincón oscuro, cuyos personajes pertenecen al mundo blogger y youtuber. El hecho de que la propia autora perteneciera al mundo de las redes sociales hizo que fuera considerada como una youtuber más, como alguien cuyo perfil quita valor a su obra. Por suerte, está visión arcaica y conservadora de la literatura está cambiando a pasos agigantados.
A parte de la revolución en el marketing literario, otro factor importante en relación al mundo editorial es la aparición en los últimos años de un nuevo sector formado por editoriales pequeñas que poco a poco se van consolidando; Insomnia, Literup o Amanecer son algunos ejemplos de editoriales jóvenes que se van abriendo camino en un mundo altamente competitivo. El hecho de que sean editoriales independientes y sin un gran peso histórico detrás hace posible que entre sus publicaciones figuren escritores y escritoras que encuentran en estas editoriales un soporte para poder dar a conocer su obra.
Es interesante reflexionar sobre la forma en que cada uno de nosotros percibimos y consumimos la literatura y sobre cómo lo que consideramos “literatura” ha evolucionado y cambiado en paralelo a nuestra sociedad. Esta nueva visión y concepción de la literatura no solo ha llegado al mundo editorial, sino también al mundo académico. No es extraño, por ejemplo, que cursos sobre Shakespeare se combinen con clases en las que se tratan obras como Harry Potter o fenómenos como Juego de Tronos, así como artistas alternativos que no siempre están publicados de la forma que consideraríamos convencional. Además, la barrera entre lo “literario” y lo “no literario” es cada vez más estrecha, como demuestra, por ejemplo, el premio Nobel de literatura que en 2016 ganó Bob Dylan, un músico y compositor (no sin la polémica que a menudo acompaña un mundo muchas veces reacio a un cambio que es, a pesar de todo, inevitable).
Así pues, como lectores y miembros de una sociedad ligada al cambio, es interesante que nos replanteemos nuestras elecciones y nuestra forma de afrontar y concebir la literatura. En su clásico The Scarlet Letter, Nathaniel Hawthorne habla de la conexión entre escritor y lector, de la búsqueda por parte del autor a través de su obra de esa alma gemela que existe en alguna parte del mundo. Hay millones de historias escritas y por escribir, así que, dejando de lado cualquier prejuicio, ¿nos atrevemos a perdemos en ellas?

María Vila

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